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La anemia es un síndrome que afecta a los glóbulos rojos de la sangre, encargados de oxigenar los tejidos del cuerpo. Cuando hablamos de anemia, siempre pensamos en el hierro como causante de esta enfermedad. Sin embargo, hay varios tipos y pueden aparecer por una falta de hierro, vitamina B12 y/o ácido fólico. En este artículo te explicamos los tres tipos más comunes.

Anemia ferropénica

Quiere decir que no tenemos suficientes glóbulos rojos. Este tipo de anemia es la más frecuente y la causa es un déficit de hierro. El hierro se utiliza para producir glóbulos rojos, en la analítica de sangre aparecen como hematíes o eritrocitos.
Síntomas de tener unas bajas reservas de hierro: cansancio, aunque durmamos bien, sensación de debilidad física, cambios de humor, problemas de concentración, piel pálida, las uñas se rompen con mayor facilidad, dificultad para respirar, sobre todo cuando hacemos esfuerzos como hacer deporte, subir escaleras, etc.

Anemia perniciosa

Su causa es una falta de vitamina B12. Este déficit puede estar provocado por una mala alimentación o por problemas de estómago, que es el lugar donde se fabrica el factor intrínseco, imprescindible para absorber esta vitamina. Al igual que con el caso del hierro, afecta al número de glóbulos rojos ya que la vitamina B12 también interviene en su producción.
Síntomas de un déficit de vitamina B12: desórdenes gastrointestinales como diarrea y estreñimiento, fatiga, inapetencia, piel pálida, dificultad de concentración, confusión y desequilibrio, dificultad para respirar, hormigueos en las manos y los pies, depresión, daños en el sistema nervioso.

Anemia megaloblástica

Es una afectación producida por un déficit de vitamina B12 y / o ácido fólico (vitamina B9). Afecta no sólo a los glóbulos rojos en sangre, sino también a los glóbulos blancos y las plaquetas. Los glóbulos rojos no maduran correctamente, mueren antes de tiempo y tienen un tamaño mayor de la habitual. Suele aparecer en personas mal nutridas, con problemas de alcoholismo, durante el embarazo o en tratamientos con quimioterapia.

Síntomas de estos déficits: úlceras en la boca y en la lengua, dolor de cabeza, palidez, hormigueo en las extremidades, pérdida de apetito, diarrea y cansancio.
Una revisión con tu médico de cabecera te ayudará a prevenir problemas de salud.

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