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La toxina botulínica es una proteína producida por la bacteria clostridium botulinum que provoca una parálisis temporal de los músculos en los que se aplica. En medicina se viene utilizando desde hace más de 20 años para tratar diversas patologías.

En medicina estética se utiliza para tratar las arrugas de expresión del tercio superior de la cara (entrecejo, frente, patas de gallo). Desde el momento de la inyección hasta que se aprecia completamente su efecto pasan entre 4 y 7 días. El efecto se prolonga de 4 a 6 meses, pudiendo repetirse la inyección de nuevo pasado ese periodo.

No debe utilizarse durante embarazo y lactancia, así como en pacientes con enfermedad neuromuscular, miopatías o miastenia gravis.