Publicado en Blog, Sexologia | 0 comentarios

La demisexualidad no es ningún tipo de condición física o clínica. Se trata de una orientación sexual que, como las demás, no es una opción sino una forma de ser. La demisexualidad la experimenta quien no siente atracción sexual en base a un físico, sino únicamente por personas con quienes tenga una conexión emocional fuerte, ya sea amor profundo o una amistad muy grande. Sin esos vínculos es incapaz de sentir atracción por ninguna persona.

Es importante no confundir la demisexualidad con una persona que simplemente prefiere reservar la experiencia sexual hasta una etapa más madura de una relación formal. Es muy posible que en ese tiempo sí haya un deseo sexual, pero por convicciones morales, religiosas o aspectos personales (timidez, vergüenza, inseguridad, miedo…) escoja reservarse. La persona demisexual nunca sentirá esa atracción antes de tener una gran confianza y afinidad.

Para definir las sensaciones de un demisexual se habla de dos tipos de atracción sexual: primaria y secundaria. La primaria se basa en las cualidades exteriores: su físico, su rostro, su forma de vestirse y peinarse, la seguridad de su personalidad básica. La secundaria se basa en cualidades no sólo interiores sino además fruto de una relación previa: una relación estable y duradera de fidelidad y amor, una conexión emocional intensa, admiración mutua en base a ideas o actitudes.

Normalmente, las relaciones comienzan por la etapa primaria y en algunos casos se llega a la secundaria. En otros casos se decide no pasar de ahí (relaciones muy esporádicas, puntuales, únicamente sexuales, etc.). En la demisexualidad ocurre, al contrario: para alcanzar la etapa primaria hay que alcanzar antes la secundaria.